El diario rojo de Anita

Voy a crear un diario un poco subido de tono, agregando escenas eróticas de mis novelas favoritas y comentándolas un poco. Incluiré alguna que otra fantasía que se me ocurra y la acompañaré de alguna foto "interesante"... ejem.

Amantes

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LOVER UNBOUND (Amante Liberado) de JR Ward

Aquí la escena más HOT de Vishious y Jane, al menos para mí. Me encanta... Joder! lo que yo haría para poder tenerlo así para mí... desnudo, en una mesa de tortura, listo para someterse...

 

Cuando le apoyó la mano en el pie, dio un salto. Y entonces escuchó el sonido de metal contra metal de una hebilla siendo levantada. Bajó la vista por su cuerpo desnudo para ver como una cinta de cuero de diez centímetros rodeaba su tobillo. Al ver las manos pálidas de Jane ocupadas en sujetarlo, su polla saltó formando una erección.

La cara de Jane era toda concentración mientras pasaba el extremo de una lengüeta de cuero a través de la hebilla y tiraba hacia la izquierda.

-¿Está bien?

-Más apretado.

Sin levantar la vista, le dio un sólido tirón. Cuando la correa le mordió la piel, la cabeza de V cayó hacia atrás sobre la madera y este gimió.

-¿Demasiado apretada?

-No... -V tembló por completo cuando sujetó su otra pierna, a la vez aterrorizado y realmente excitado. Los sentimientos se intensificaron cuando Jane hizo lo mismo con una muñeca, luego con la otra.

-Ahora la mordaza y la máscara. -Su voz era ronca porque su sangre corría caliente y fría, y su garganta estaba tan apretada como las ataduras.

Lo miró.

-¿Estás seguro?

-Sí. Una de las máscaras es del tipo que simplemente cubre los ojos, y eso me ira bien.

Cuando volvió, tenía una bola roja de goma con un dogal para la cabeza y la máscara en las manos.

-La mordaza primero -dijo V, abriendo mucho la boca. Los ojos de ella se cerraron por un momento, y se preguntó si se detendría, pero entonces Jane se inclinó hacia delante. La bola sabía a látex, un bocado picante y amargo en su lengua. Cuando V levantó la cabeza para que pudiera atársela, su respiración salió silbando por la nariz.

Jane negó con la cabeza.

-No puedo ponerte la máscara. Necesito verte los ojos. No puedo... Sí, no haré esto sin contacto visual. ¿De acuerdo?

Probablemente era una buena idea. La mordaza estaba haciendo lo que debía, haciéndolo sentirse asfixiado... y las ataduras estaban haciendo lo que debían, haciéndolo sentirse atrapado. Si no pudiera ver y saber que era ella, probablemente se volvería jodidamente loco.

Cuando asintió con la cabeza, dejó caer la máscara al suelo y se quitó el abrigo. Luego se inclinó y cogió una de las velas negras.

A V le ardieron los pulmones cuando se acercó a él.

Jane aspiró profundamente.

-¿Estás seguro?

Volvió a asentir, aunque sus muslos temblaban y sus ojos se salían de las órbitas. Con temor y excitación, V vio cómo extendía el brazo sobre su pecho... e inclinaba la vela.

Cera negra se derramó sobre su pezón, y V apretó los dientes en la mordaza de bola, tensándose contra lo que lo sujetaba a la mesa hasta que el cuero crujió. Su polla saltó contra su vientre, y tuvo que contener un orgasmo.

Jane hizo exactamente lo que le había dicho que quería, bajando cada vez más por su torso, después saltándose sus partes privadas para empezar en las rodillas y seguir subiendo. El dolor tenía un efecto acumulativo, primero no más que picaduras de abeja, más tarde volviéndose intensas. El sudor bajó por sus sienes y costillas, y V jadeó por la nariz, hasta que todo su cuerpo estuvo arqueándose sobre la mesa.

Se corrió por primera vez cuando Jane apartó la vela, cogió una vara... y tocó la cabeza de su erección con la punta. Rugió contra la mordaza y eyaculó sobre la endurecida cera negra de su estómago.

Jane se congeló, como si la reacción la hubiera sorprendido. Después pasó la vara por el lío que V había hecho, bañando su pecho con lo que había salido de él. La esencia de emparejamiento inundó el ático, al igual que lo hicieron sus gruñidos de sumisión mientras le acariciaba el torso arriba y abajo, y luego las caderas.

Se corrió una segunda vez cuando deslizó la vara entre sus piernas y acarició la parte interior de sus muslos con ella. Miedo, sexo y amor llenaron la piel de V desde el interior, convirtiéndose en los músculos y huesos que lo componían; no era nada más que emoción y necesidad, y ella lo conducía todo.

Y entonces Jane bajó la vara sobre sus muslos con un tirón del brazo.

 

Jane no podía creer que se estuviera poniendo caliente, teniendo en cuenta lo que estaba haciendo. Pero con V estirado y sujeto y teniendo orgasmos para ella, era difícil no saltar sobre él.

Usó la vara ligeramente sobre él, sin duda menos de lo que V quería, pero con la suficiente fuerza como para dejar marcas en sus muslos, vientre y pecho. No podía creer que le gustara de esa manera, considerando lo que había soportado, pero de hecho a V le encantaba. Tenía los ojos centrados en ella, y destellaban brillantes como bombillas, proyectando sombras blancas sobre la luz mantecosa de las velas. Cuando se corrió otra vez, el aroma de especias que asociaba con él volvió a elevarse.

Dios, la avergonzaba y fascinaba a la vez querer ir más lejos con lo que tenía disponible... el estar mirando la caja de clips metálicos y los látigos en las paredes ya no como aberraciones, sino como representantes de una gran cantidad de posibilidades eróticas. No era que quisiera hacer daño a V. Simplemente quería que sintiera tan intensamente como ahora. Se trataba de llevarlo a su límite sexual.

Finalmente estuvo tan excitada que se quitó los pantalones y la ropa interior.

-Te voy a follar -le dijo.

V gimió desesperadamente, sus caderas girando y empujando hacia arriba. Su erección todavía estaba dura como una roca, a pesar de las veces que había eyaculado, y pulsaba como si fuera a repetir otra vez.

Cuando Jane se subió sobre la mesa y abrió las piernas sobre su pelvis, V respiró por la nariz con tanta fuerza que ella se alarmó. Viendo que las ventanas de su nariz aspiraban dentro y fuera, Jane se inclinó para sacarle la mordaza, pero él apartó la cabeza de un tirón y la sacudió, negando.

-¿Estás seguro? -preguntó Jane.

Cuando asintió ferozmente, descendió sobre sus caderas cubiertas de semen y se colocó sobre la dura punta de su erección, su centro abriéndose sobre él, agarrándolo. V puso los ojos en blanco y sus párpados se agitaron como si fuera a perder el conocimiento, mientras se mecía contra ella lo más que podía.

Mientras Jane cabalgaba hacia delante y atrás sobre él, se quitó la camiseta y puso las copas del sujetador a los lados, de manera que la modelaban hacia arriba y hacia fuera. Hubo un poderoso crujido cuando V se tensó contra las ataduras. Si estuviera libre, estaba bastante segura de que la tendría tumbada de espaldas en un momento.

-Mírame tomándote -dijo Jane, pasándose una mano por el cuello. Cuando sus dedos se acercaron al remanente de la marca de la mordedura, los labios de V se salieron de la mordaza de bola y sus colmillos se alargaron, clavándose en el látex rojo mientras rugía.

Continuó tocándose donde la había mordido mientras se elevaba de rodillas y se colocaba sobre su erección. Se sentó sobre él con fuerza, y V tuvo un orgasmo en cuanto entró en ella, golpeándola profundamente, inundándola. Después, todavía seguía totalmente erecto, incluso cuando dejó de estremecerse.

Jane nunca se había sentido más sexual en toda su vida como cuando empezó a frotarse contra él. Le encantaba que V estuviera manchado con la cera y el resultado de sus orgasmos, que su piel brillara de sudor y de un brillante rojo en algunos lugares, y que hubiera un lío para después limpiar. Ella le había hecho todo eso, y V la adoraba por lo que había sucedido. Esa era la razón por la que eso se sentía correcto.

Cuando su propia liberación llegó a gran velocidad, Jane miró los ojos enormes y salvajes de V.

Deseó no tener que abandonarlo jamás.

LOVER UNBOUND (Amante liberado) de JR Ward

Subo otra escena hot de Lover Unbound de JR Ward. Es que este personaje, Vishious,  es de lo más caliente que hay... me encanta, y creo que estoy realmente enamorada de él. Con sus tatuajes en la sien y la mano derechas y en las ingles.... se hace de lo más apetitoso, y encima le va el rollo Dom. Por si no lo sabéis: Dominador Sexual. Sus ojos del color de los diamantes... su pelo negro... sus colmillos... es tan jodidamente sexual. Todo él emana sexo, no sé cómo coño a conseguido Ward crear semejante personaje, yo la calificaría de ARTISTA en mayúsculas.

Bueno, sólo espero que lo disfrutéis tanto como yo.

 

"Enfrentada con una falta total de alternativas, fue al cuarto de baño. Mientras caminaba entre la ducha y el lavabo, se sintió como un caballo en un establo...

Sin ninguna advertencia, fue derribada desde atrás, empujada de cabeza contra la pared y sostenida así por un cuerpo duro como una roca, que la doblaba en tamaño. Su grito sofocado fue primero de sorpresa, después de sexo, cuando sintió a V frotarse contra su culo.

-Intenté decir que no -rugió mientras enterraba la mano en su cabello y lo aferraba, tirándole la cabeza hacia atrás. Mientras lanzaba un grito, se humedeció entre las piernas-. Intenté ser decente.

-Oh... Dios....

-Rezar no te va a ayudar. Demasiado tarde para eso, Jane. -Había pesar en su voz... y también algo inevitable y erótico-. Te di la oportunidad de tenerlo a tu manera. Ahora lo haremos a la mía.

Deseaba esto. Lo deseaba a él.

-Por favor...

-Shh. -Con un giro de la muñeca, le inclinó la cabeza a un lado, descubriéndole la garganta-. Cuando quiera que supliques, te lo diré. -Su lengua se sentía cálida y húmeda al recorrerle el cuello-. Ahora pregúntame lo que te voy a hacer.

Abrió la boca, pero sólo pudo jadear.

Vishous le agarró el cabello con más fuerza.

-Pregúntame. Di: "¿Qué me vas a hacer?"

Ella tragó.

-¿Qué... qué me vas a hacer?

La giró hacia un lado, en todo momento presionando las caderas contra su culo.

-¿Ves ese lavabo, Jane?

-Sí... -Joder, iba a tener un orgasmo...

-Voy a inclinarte sobre ese lavabo y te vas a agarrar a los laterales. Después te voy a quitar los pantalones.

Oh, Jesús...

-Pregúntame qué viene después, Jane. -Volvió a lamer su garganta, y luego presionó lo que ella reconoció como un colmillo contra el lóbulo de su oreja. Hubo una deliciosa punzada de dolor, seguida de otra ráfaga de calor entre las piernas.

-¿Qué hay... después? -susurró.

-Me voy a poner de rodillas. -Bajó la cabeza y le mordisqueó la clavícula-. Dime ahora: "Y luego qué, V."

Casi sollozó, tan excitada que le empezaron a fallar las piernas.

-¿Y luego qué?

Él le tiró del cabello.

-Te olvidaste de la última parte.

¿Cuál era la última parte... cuál era la última...?

-V.

-No, ahora empieza de nuevo. Desde el principio. -Empujó su erección contra ella, una rígida dureza que claramente quería estar en su interior ahora-. Empieza de nuevo, y esta vez hazlo bien.

De ninguna parte, un orgasmo comenzó a recorrerla, el impulso arrastrado por su voz ronca sobre ella...

-Oh, no, no lo tendrás. -Se apartó de su cuerpo-. No te correrás ahora. Cuando te diga que puedes, lo harás. No antes.

Desorientada y dolorida, se quedó floja cuando la necesidad de alcanzar la liberación se alejó.

-Ahora di las palabras que quiero escuchar.

¿Cuáles eran?

-¿Y luego qué... V?

-Me voy a poner de rodillas, pasaré las manos por la parte interior de tus muslos, y te abriré para mi lengua.

El orgasmo le volvió como una oleada, haciendo que le temblaran las piernas.

-No -dijo con un gruñido-. Ahora no. Y sólo cuando yo diga.

La colocó en el lavabo e hizo exactamente lo que había dicho que haría. Se inclinó, le puso las manos en cada lado del lavabo, y le ordenó:

-Sujétate.

Ella apretó las manos con fuerza.

Usó ambas palmas en ella, recorriéndole la piel bajo la camisa, acunándole los pechos. Después estuvieron en su estómago y le rodearon las caderas.

Le bajó los pantalones con un brusco tirón.

-Oh... joder. Esto es lo que quiero. -Su mano cubierta de cuero le apretó el culo y lo masajeó-. Levanta esta pierna.

Lo hizo y los pantalones de yoga desaparecieron de su pie. Le separó los muslos y... sí, sus manos, una con guante, la otra no, empezaron a subir. Su centro estaba caliente y necesitado mientras se sentía descubierta ante él.

-Jane -susurró de forma reverente.

No hubo preludio, ni suavidad en lo que hizo. Fue su boca. El centro de ella. Dos pares de labios encontrándose. Los dedos de él se clavaron en sus nalgas y la mantuvieron quieta mientras trabajaba, y ella perdió totalmente la noción de lo que era su lengua, o su perilla, o su boca. Se sintió penetrada entre lentos lengüetazos, escuchó los sonidos de carne contra carne, supo el dominio que tenía sobre ella.

-Córrete para mi -le exigió contra su centro-. Ahora mismo.

El orgasmo llegó en una devastadora explosión que la hizo sacudirse contra el lavabo hasta que una de las manos se le escurrió. No se cayó sólo porque el brazo de V salió disparado y le dio algo a lo que agarrarse.

La boca de él la soltó, y le besó ambas nalgas. Después le deslizó la palma por la columna mientras ella se dejaba caer contra sus brazos.

-Ahora voy a entrar dentro de ti.

El sonido de su pijama siendo bajado de un tirón fue más ruidoso que su propia respiración, y el primer roce de la erección contra la parte superior de sus caderas casi la volvió loca otra vez.

-Deseo esto -dijo con voz gutural-. Dios... deseo esto.

Entró en ella con un duro empuje que llevó sus caderas contra el trasero femenino, y aunque Jane era la que absorbía el tremendo contorno de Vishous, fue él el que gritó. Sin ninguna pausa, empezó a bombear en ella, apoyándose en la cintura de la mujer, moviéndola hacia delante y atrás para que siguiera sus empujes. Con la boca abierta, los ojos abiertos, y los oídos saboreando los deliciosos sonidos del sexo, Jane se sujetó contra el lavabo y otro orgasmo la invadió. Mientras se volvía a correr, el cabello le caía sobre el rostro, su cabeza se sacudía, sus cuerpos golpeaban uno contra el otro.

Era algo que nunca había conocido. Era sexo a la millonésima potencia.

Y entonces sintió que su palma enguantada le agarraba el hombro. Mientras la enderezaba, continuaba penetrándola, dentro y fuera, dentro y fuera. La mano de Vishous se movió hacia su garganta, se colocó en su barbilla, y le inclinó la cabeza hacia atrás.

-Mía -gruñó, bombeando dentro de ella.

Y entonces la mordió.

 

V rasgó la piel de Jane con los colmillos, penetrando en su garganta, pinchando su vena, aferrándose a ella con los labios. Como era humana, la oleada de poder al beber no provenía de la composición de su sangre, sino del hecho de que era ella. Su sabor era lo que había buscado. Su sabor... y el consumo de una parte de ella.

Cuando gritó, supo que no era de dolor. Su cuerpo estaba borracho debido a la excitación, y ese aroma se hizo aún más fuerte cuando tomó lo que quería de ella, tomaba su sexo con el miembro, tomaba su sangre con la boca.

-Córrete conmigo -dijo con voz ronca, liberando su garganta y dejándola apoyada contra el lavabo otra vez-. Córrete... conmigo.

-Oh, Dios...

V se apretó contra sus caderas mientras se corría, y ella saltó el borde con él, su cuerpo succionando su erección justo igual que como él lo había hecho en su cuello. El intercambio se sentía justo y satisfactorio; ella estaba ahora en él, y él en ella. Era correcto. Era bueno.

Mia.

Después que terminó, ambos respiraban con dificultad.

-¿Estás bien? -preguntó con un suspiro, muy consciente de que esa pregunta nunca antes había salido de su boca después del sexo.

Cuando no respondió, se apartó un poco de ella. En su pálida piel podía ver las marcas que había dejado en ella, rojas por su trato rudo. Casi todas con las que se había acostado alguna vez habían acabado con ellas, porque le gustaba rudo, lo necesitaba rudo. Y nunca se había preocupado por lo que dejaba detrás en el cuerpo de las otras personas.

Las marcas le molestaban ahora. Le molestaban incluso más mientras se limpiaba la boca con la mano y salía con una mancha de su sangre.

Oh, Jesús... la había usado muy violentamente. Había sido demasiado duro.

-Jane, lo sient...

 -Asombroso. -Sacudió la cabeza, el montón de cabello rubio balanceándose contra sus mejillas-. Eso fue... asombroso.

-Estás segura que no te hice...

-Sencillamente asombroso. Aunque tengo miedo de abandonar este lavabo porque me caeré.

El alivio invadió su cabeza, como un zumbido borracho.

-No quería lastimarte.

-Me arrollaste... pero de la manera en que si tuviera una amiga intima la llamaría y sería como, "Oh, Dios mío, he tenido el sexo de mi vida"."

 

Y digo yo... ¿¿¿A quién no le gustaría ser Jane???

LOVER UNBOUND (Amante liberado) de J.R. Ward

Esta es una de las muchas escenas hot de esta novela, sin llegar al coito. El protagonista, Vishious, es mi personaje masculino favorito y esta novela me pone los pelillos de punta cada vez que la leo. Es la quinta de una serie de seis novelas (de momento), de las cuales, sólo las tres primeras están editadas en españa por Maderley ( www.pasionmaderley.com ), la hermandad de la daga negra. Todas ellas son grandes novelas, e iré poniendo mis escenas favoritas de todas ellas.

Pongo la escena completa para que se pueda entender un poco el contexto y la situación. Él fue herido de bala  y ella es la doctora que lo operó y fue secuestrada por los otros vampiros para que cuidara de él.

 

 

"Mientras volvía a remojar la toallita, debatió si querría ir más al sur. Más al sur. Como... todo hacia el sur. Lo último que necesitaba era más conocimiento íntimo sobre lo perfecto que era su cuerpo, pero quería terminar el trabajo... aunque sólo fuera para probarse que no era diferente a ninguno de sus otros pacientes.

Podía hacer esto.

Salvo que cuando fue a bajar los cobertores, él agarró el edredón y lo mantuvo en su lugar.

-No creo que quieras ir ahí.

-No es nada que no haya visto antes. -Cuando cerró los párpados y no respondió, dijo con voz suave-: Te operé, por lo que soy muy consciente de que estás parcialmente castrado. No soy una cita, soy médico. Te prometo que no tengo ninguna opinión sobre tu cuerpo, salvo lo que representa clínicamente para mí.

Él hizo una mueca antes de poder esconder la reacción.

-¿Ninguna opinión?

-Simplemente deja que te lave. No es para tanto.

-Bien. -Esa mirada diamantina se entrecerró-. Haz lo que quieras.

Ella apartó las sábanas a un lado.

-No hay nada por lo que...

¡Joder...! El paciente estaba completamente erecto. Tremendamente erecto. Yaciendo directamente sobre la parte inferior de su vientre, estirándose desde la entrepierna hasta más arriba del ombligo, era una erección espectacular.

-No es para tanto, ¿recuerdas? -dijo Vishous arrastrando la voz.

-Ah... -se aclaró la garganta-. Bien... simplemente voy a continuar.

-Por mí, bien.

El problema era que no podía recordar exactamente lo que tenía que hacer con la toallita. Y estaba mirando. Realmente mirando.

Que era lo que hacía una cuando tenía a la vista un hombre tan dotado como un Louisville Slugger (uno de los mejores bates de beisbol).

Oh, Dios, ¿de verdad acababa de pensar eso?

-Como ya has visto lo que me hicieron -dijo Vishous con voz lacónica-, sólo puedo imaginarme que estás comprobando mi ombligo en busca de pelusas.

Sí. Claro.

Jane volvió a la rutina, pasando el paño por sus costillas.

-Así que, ¿cómo pasó?

Como no respondió, levantó la mirada a su rostro. Sus ojos estaban enfocados en el otro lado de la habitación, y estaban apagados, sin vida. Había visto esa mirada antes, en pacientes que habían sido atacados, y supo que estaba recordando el horror.

-Michael -murmuró-, ¿quién te hizo daño?

Él frunció el ceño.

-¿Michael?

-¿No es tu nombre? -volvió a poner la toallita en la palangana-. ¿Por qué no me sorprende?

-V.

-¿Perdón?

-Llámame V. Por favor.

Le volvió a pasar el paño por el costado.

-V, entonces.

Jane ladeó la cabeza y observó su mano subir por el torso masculino, y luego volver a bajar. Se quedó atascada, sin bajar más. Porque a pesar de la distracción de él por su desagradable pasado, todavía estaba erecto. Totalmente erecto.

Bien, momento de moverse hacia abajo. Hey, era una adulta. Un médico. Había tenido un par de amantes. Lo que estaba presenciando era simplemente una función biológica que tenía como resultado una concentración de sangre en su increíblemente largo...

Eso no era para nada a donde se tenían que dirigir sus pensamientos.

Cuando Jane bajó la toalla por su cadera, intentó ignorar el hecho de que se movía mientras lo recorría, la espalda se arqueaba, esa pesada erección en su vientre empujaba hacia delante, y luego volvía a colocarse en su lugar.

De la punta surgió una gota brillante y tentadora.

Levantó la vista para mirarlo y... se congeló. Los ojos de Vishous estaban en su cuello, y ardían con una lujuria que no era sólo sexual.

Cualquier atracción que pudiera sentir por él desapareció. Era un macho de otra especie, no un hombre. Y era peligroso.

Su mirada bajó al paño en las manos de Jane.

-No te morderé.

-Bien, porque no quiero que lo hagas. -Eso lo tenía claro. Demonios, se alegraba de que la hubiera mirado de esa forma, porque la había devuelto de golpe a la realidad-. Escucha, no es que quiera saberlo personalmente, pero ¿duele?

-No lo sé. Nunca me han mordido.

-Creí que dijiste...

-Me alimento de hembras. Pero nunca nadie ha bebido de mí.

-¿Por qué? -cuando cerró la boca con fuerza, ella se encogió de hombros-. Bien podrías decírmelo. No voy a recordar nada, ¿verdad? Así que, ¿qué te costaría hablar?

Cuando el silencio se extendió, perdió el coraje con su región pélvica y decidió empezar a recorrerlo por los pies. En el extremo de la cama, pasó la toalla por las plantas de sus pies, luego por los dedos, y él saltó un poco, como si tuviera cosquillas. Se movió a sus tobillos.

-Mi padre no quería que me reprodujera -dijo el paciente abruptamente.

Los ojos de ella lo miraron de golpe.

-¿Qué?

Levantó la mano enguantada, y luego se tocó con el dedo la sien que tenía los tatuajes.

-No estoy bien. Ya sabes, normal. Así que mi padre intentó arreglarme como a un perro. Por supuesto, también estaba la feliz correlación de que también era un condenado castigo. -Cuando ella soltó aire en un suspiro compasivo, la apuntó con el dedo índice-. Si me muestras algo de compasión, voy a pensarme dos veces la promesa de no morder que te acabo de hacer.

-Nada de compasión, lo prometo -mintió suavemente-. ¿Pero qué tiene que ver eso con que bebas de...?

-Simplemente no me gusta compartir.

A sí mismo, pensó. Con nadie... excepto tal vez con Red Sox.

Subió gentilmente la toalla hasta su espinilla.

-¿Por qué fuiste castigado?

-¿Puedo llamarte Jane?

-Sí. -Volvió a humedecer la toallita y la deslizó por su pantorrilla. Cuando volvió a quedarse silencioso, Jane dejó que tuviera privacidad. Por el momento.

Bajo su mano, la rodilla de él se flexionó, el muslo que estaba encima se contrajo y se soltó en un movimiento sensual. Sus ojos miraron rápidamente la erección, y Jane tragó con fuerza.

-¿Así que vuestro sistema reproductivo funciona como el nuestro? -preguntó.

-Bastante.

-¿Has tenido amantes humanas?

-No me van los humanos.

Ella sonrió torpemente.

-No te preguntaré lo que estás pensando ahora, entonces.

-Bien. No creo que te sientas cómoda con la respuesta.

Pensó en la manera en que había mirado a Red Sox.

-¿Eres gay?

Sus ojos se estrecharon.

-¿Por qué lo preguntas?

-Pareces bastante apegado a tu amigo, el tipo de la gorra de béisbol.

-Lo conocías, ¿verdad? De antes.

-Sí, me resulta familiar, pero no sé de qué lo conozco.

-¿Te molestaría?

Recorrió con la toalla su muslo hasta llegar a la coyuntura de sus caderas, y luego la bordeó.

-¿Qué fueras gay? Para nada.

-Porque te haría sentir más segura, ¿verdad?

-Y porque no tengo prejuicios. Como médico, comprendo bastante bien que sin importar nuestras preferencias, todos somos iguales en el interior.

Bueno, por lo menos los humanos. Jane se sentó en el borde de la cama y le volvió a poner la mano en la pierna. Cuando se fue acercando a su erección, Vishous contuvo el aliento y su larga longitud se movió. Mientras sus caderas giraban, ella levantó la vista. Se había mordido el labio inferior, y los colmillos se clavaban en la suave carne.

Ok, eso era realmente...

Para nada asunto suyo. Pero hombre, en ese momento debía estar teniendo una ardiente fantasía sobre Red Sox.

Diciéndose a sí misma que esto era una situación normal de baño con esponja, y sin creerse la mentira ni por un instante, llevó la mano a su abdomen, pasando la hinchada cabeza y bajando por el otro lado. Cuando la punta de la toallita rozó su sexo, Vishous siseó.

Que Dios la ayudara, lo hizo otra vez, subiendo lentamente y girando alrededor, y dejando que la erección fuera acariciada ligeramente.

Las manos de Vishous se apretaron contra las sábanas, y en un bajo tono áspero dijo:

-Si sigues con eso, vas a descubrir lo mucho que tengo en común con un hombre humano.

Santo Cristo, quería verlo... No, no lo hacía.

Sí, si quería.

Su voz se hizo más profunda.

-¿Quieres que tenga un orgasmo?

Ella se aclaró la garganta.

-Por supuesto que no. Eso sería...

-¿Inapropiado? ¿Quién lo va a saber? Sólo estamos tú y yo aquí. Y sinceramente, me vendría bien algo de placer ahora.

Jane cerró los ojos. Sabía que para él nada de esto era por ella. Además, no es como si fuera a saltar en la cama para aprovecharse de él. Pero realmente quería saber lo bien que se vería cuando...

-¿Jane? Mírame. -Como si controlara sus ojos, estos se levantaron lentamente para encontrar los de él-. No mi rostro, Jane. Vas a mirar mi mano. Ahora.

Accedió, porque no se le ocurrió no hacerlo. Y tan pronto como lo hizo, la mano enguantada soltó su fuerte agarre sobre las sábanas y envolvió la gruesa erección. En una ráfaga, el paciente expulsó todo el aire, y movió la mano de arriba abajo por su miembro, el cuero negro en contraste con el profundo rosa de su sexo.

Oh... Dios... mío.

-¿Quieres hacer esto, verdad? -dijo con rudeza-. No porque me desees. Sino porque te preguntas cómo se sentirá, y el aspecto que tendré cuando me corra.

Cuando continuó las caricias, ella se aturdió por completo.

-¿Verdad, Jane? -su respiración se empezó a acelerar-. Quieres saber lo que siento. Qué clase de ruidos hago. A qué huelo.

No estaba asintiendo con la cabeza, ¿no? Mierda. Lo estaba haciendo.

-Dame tu mano, Jane. Deja que te ponga sobre mí. Aunque sólo sea por curiosidad clínica, quiero que me hagas acabar.

-Pensé... pensé que no te gustaban los humanos.

-No me gustan.

-¿Y qué crees que soy yo entonces?

-Quiero tu mano, Jane. Ahora.

A ella no le gustaba que nadie le dijera lo que hacer. Hombres, mujeres, no importaba. Pero cuando era una orden como esa con voz ronca, que salía de un animal magnífico como él... especialmente mientras yacía estirado delante de ella, completamente erecto... estaba condenadamente cerca de ser imposible de negar.

Más tarde se ofendería por esa orden. Pero ahora la seguiría.

Jane puso la toallita en la bacinilla y no podía creer que estuviera extendiendo la mano hacia él. Vishous tomó lo que ofrecía, tomó lo que había exigido que le diera, y la llevó a su boca. En un lento y sabroso movimiento, lamió el centro de su palma, la lengua una cálida y húmeda pasada. Después tomó la carne femenina y la puso sobre su erección.

Ambos jadearon. Estaba duro como una roca, y caliente como una hoguera, y era más ancho que su muñeca. Mientras se sacudía dentro de su puño, una parte de Jane se preguntó qué demonios estaba haciendo, y la otra, la parte sexual, volvió a la vida. Lo que le provocó pánico. Aplastó esos sentimientos, usando el alejamiento que había perfeccionado tras años de ejercer la medicina... y mantuvo la mano derecha donde estaba.

Lo acarició, sintiendo la fina y suave piel moviéndose por encima del rígido centro. La boca masculina se abrió mientras ondulaba en la cama, y su cuerpo arqueado le dio a sus ojos un increíble repaso. Mierda... V era puro sexo, totalmente, sin inhibiciones o incomodidades, nada salvo un orgasmo como una tormenta creciente.

Jane bajó la vista a donde lo estaba tocando. Su mano enguantada era tan condenadamente erótica yaciendo justo debajo de donde ella lo tocaba, los dedos rozando ligeramente la base y cubriendo las zonas de tejido con cicatrices.

-¿Cómo me sientes, Jane? -dijo con voz ronca-. ¿Me sientes diferente a un hombre?

Sí. Mejor.

-No. Eres justo igual. -Sus ojos se desviaron a los colmillos que se clavaban en el labio inferior. Sus dientes parecían haberse alargado, y tuvo el presentimiento de que sexo y alimentación iban unidos-. Bueno, no tienes el mismo aspecto que ellos, por supuesto.

Algo parpadeó en el rostro de él, una especie de sombra, y deslizó la mano más abajo entre sus piernas. Al principio Jane asumió que estaba frotando lo que colgaba más abajo, pero se dio cuenta de que se estaba tapando ante sus ojos.

Una chispa de dolor le recorrió el pecho como una cerilla encendida, pero entonces gimió profundamente en su garganta y su cabeza golpeó hacia atrás, el cabello negro azulado rozó la almohada negra. Cuando sus caderas se flexionaron hacia arriba, los músculos del estómago se apretaron en una ráfaga secuencial, los tatuajes de su entrepierna se estiraron y volvieron a su posición.

-Más rápido, Jane. Ahora lo vas a hacer más rápido para mí.

Una de sus piernas se elevó y sus costillas empezaron a bombear con fuerza. En su piel lustrosa y fluida, comenzó a brillar una capa de sudor bajo la tenue luz de la lámpara. V se estaba acercando... y cuanto más lo hacía, más se daba cuenta de que estaba haciendo esto porque quería. Lo de la curiosidad clínica era una mentira. La fascinaba por diferentes razones.

Continuó acariciándolo con fuerza, centrando la fricción en la gruesa cabeza.

-No pares... Joder... -arrastró la palabra, los hombros y el cuello tensos, los pectorales apretándose mientras exponían afilados bordes.

De repente, sus ojos se abrieron totalmente y resplandecieron brillantes como estrellas.

Entonces mostró unos colmillos que se habían alargado por completo y gritó su liberación. Mientras se corría, miró el cuello femenino, y el orgasmo se prolongó hasta que se preguntó si había tenido dos. O más. Dios... era espectacular, y en medio de su placer, esa gloriosa fragancia de especias oscuras llenó la habitación hasta que ella la respiró, en vez del aire ."

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Mayores de 18 años

Bueno, como veréis, este blog no es apto para menores de 18 años, porque puede contener archivos de alto contenido sexual. Así que depende de vosotros lo que hagáis. Yo ya he advertido. Un beso!!