Video Kyrian y Amanda
Creo que este video resume bastante bien la historia de Placeres de la Noche.
Domingo 18 de Mayo de 2008
Creo que este video resume bastante bien la historia de Placeres de la Noche.
Bienvenidos al mundo de los Cazadores Oscuros, hombres sin alma, atormentados por su pasado.
Aquí nos deleitamos con la pasión de Kyrian de Tracia y añado una pequeña intro para que entendáis, aquellos que no conocen la Saga, de qué trata.
Somos los soberanos de la noche. Vivimos entre la humanidad y aquellos que desean destruir a la humanidad. Somos los guardianes. Somos los protectores sin alma. Nos arrebataron nuestras almas para que no pudiéramos advertir a los demonios que perseguimos. Pero en el momento que nos ven venir a por ellos, es muy tarde. Los daimons (demonios) nos conocen. Nos temen. No somos humanos, existimos más allá del reino de los vivos, más allá del reino de los muertos. Somos los Cazadores Oscuros. Somos eternos, hasta que encontremos ese único corazón puro que nunca nos traicione. Una persona cuya fe y coraje nos devuelva el alma y nos traiga de regreso a la luz. Si escogemos a esa persona y nos equivocamos, algo peor que la muerte nos espera. Si cruzamos la línea, no hay marcha atrás.
"Antes de poder detenerse, se inclinó y atrapó sus labios. Él gimió ante el contacto y le rodeó la cara con las manos para devolverle el beso.
Amanda lo saboreó como jamás lo había hecho con ningún hombre. Podía sentir cómo Hunter le llegaba al alma mientras sus lenguas se rozaban. Nunca había sido audaz en la cama, pero es que nunca había deseado a un hombre como ahora lo deseaba a él.
Con todo su ser.
Enterró los labios en el hueco de su hombro y los ojos se le llenaron de lágrimas de nuevo al encontrar el lugar donde Valerius le había clavado el anillo, haciéndolo sangrar y dejándole otra cicatriz.
Tanto coraje. Tanto amor.
Ella daría cualquier cosa por encontrar a un hombre que la amara como él había amado a su esposa. Pero no a cualquier hombre. Sus deseos iban más allá; quería que Hunter la amara. Quería su corazón. Quería a este hombre que sabía lo que significaba el amor, que entendía lo que era un compromiso y que era capaz de mostrar compasión.
Y estuviese dispuesto a admitirlo o no, él la necesitaba a ella.
Ningún hombre debería vagar solo eternamente. Ninguno debería soportar las heridas que él había soportado; no cuando su único crimen había sido amar a alguien más que a sí mismo.
Su aliento se mezcló con el de Hunter mientras se tumbaba sobre él, a horcajadas sobre su cintura.
Él gruñó al darse cuenta de que no llevaba nada bajo la camiseta. Sentía la piel caliente y húmeda de los muslos de Amanda mientras se deslizaba sobre su vientre desnudo, encendiendo una hoguera en su interior que lo aterrorizaba.
Apártala.
No podía. Esa noche no. No con la pesadilla aún tan fresca en su memoria. Estuviese bien o no, necesitaba consuelo. Quería volver a sentirse amado. Quería sentir la suavidad de unas manos femeninas sobre su cuerpo. Deseaba que el aroma de Amanda quedase impregnado sobre su piel.
No pudo evitar dar un respingo cuando Amanda tomó su miembro con la mano.
-Por todos los dioses -balbució sin aliento. Nadie lo había tocado de ese modo en dos mil años.
Todo su cuerpo empezó a temblar de deseo mientras ella acariciaba su ardiente y rígida verga.
Hoy sería suya. Ya no había modo de apartarse de ella.
El movimiento de la mano de Amanda, que aferraba su miembro con delicadeza deslizándose arriba y abajo, desde la punta hasta la base, le erizaba la piel y hacía que le resultase muy difícil respirar. Sus dedos le rozaron los testículos, endureciéndolo tanto que pensó que estallaría allí mismo.
Mientras tanto, él recorría el cuerpo femenino con las manos, disfrutando de cada curva y cada hueco. Disfrutando del tacto suave de su piel bajo la camiseta. Le mordisqueó el cuello y, por primera vez desde que se convirtiera en Cazador Oscuro, sintió un sobrecogedor deseo de alimentarse de un humano. El sonido de su sangre latiendo por las venas le rugía en los oídos. La energía de Amanda lo tentaba, atrayendo al Cazador Oscuro que ansiaba probarla. Pero estaba prohibido. No les estaba permitido morder el cuello de un humano. No obstante, mientras pasaba la lengua por el hueco de la garganta de Amanda, ese profundo deseo se agitaba sin remedio. Sus colmillos la rozaron sin querer y tuvo que emplear todo su autocontrol para no tomar un sorbo de esa sangre que corría bajo sus labios. La piel de Amanda se erizó ante el contacto y el pezón que Kyrian acariciaba se endureció aún más bajo su mano.
Abandonando su cuello con un gruñido, asaltó sus labios y la besó con ansia mientras deslizaba la mano bajo la camiseta, buscando los oscuros rizos de su entrepierna. Cuando sintió el roce del vello sobre los dedos al apartar los húmedos labios y tocarla allí por primera vez, no pudo reprimir un gemido.
Amanda se sobresaltó y dejó escapar un murmullo de satisfacción, aumentando el ritmo de las caricias sobre su miembro.
Kyrian no podía creer que estuviese tan preparada. Por los dioses, cómo la deseaba. Quería saborear cada centímetro de su cuerpo. Quería hundirse profundamente en ella y comprobar su salvaje pasión. Pero reprimió esos deseos para saborear el momento. Para explorarla lentamente y con ternura.
Deseaba que ese amanecer durara una eternidad.
-Sabes tan bien... -le susurró al tiempo que desgarraba la camiseta tirando del cuello y se la arrancaba para arrojarla al suelo. Al instante, trazó un sendero de pequeños besos desde el cuello hasta el pecho.
Amanda se arqueó hacia él cuando la lengua y los colmillos de Hunter le acariciaron el pezón. La sensación de esos afilados colmillos rozándole la piel la hacía derretirse como lava ardiente.
De nuevo, Hunter volvió a introducir la mano entre sus cuerpos y la acarició donde más lo deseaba. Sus dedos comenzaron a trazar lentos círculos, enardeciéndola para al instante reconfortarla, presionando para después acariciarla levemente, hundiéndose en ella profundamente para que el fuego la consumiera aún más mientras él le hacía el amor con la mano.
-Te deseo, Hunter -le murmuró sin aliento al oído-. Nunca he sentido algo así por nadie.
Él sonrió, dejando a la vista los colmillos y girando a la vez sobre el colchón para quedar sobre ella con una facilidad que sorprendió a Amanda. Dejó escapar un gemido al sentir ese cuerpo ágil y duro sobre ella. Su peso la dejaba sin aliento. Le rodeó las caderas con las piernas. Hunter irradiaba fuerza, poder. Esos músculos fuertes y definidos se contraían a su alrededor con cada pequeño movimiento que realizaba. Pero lo que más la cautivaba era la contención que demostraba, todo ese poder sujeto bajo control que le hacía recordar a un león preparado para atacar.
Quería más. Quería sentirlo dentro. Quería hacerlo suyo como ninguna mujer lo había hecho en más de dos mil años. Quería su corazón. No, más aún. Quería hacerlo suyo como ninguna mujer lo había hecho jamás. Quería ser todo lo que él necesitaba. Su aliento, su corazón y, sobre todo, su alma.
Ansiaba devolverle su alma. Rescatarlo de su sufrimiento. Liberarlo de su pasado.
Alzándose un poco, le dio un profundo beso antes de confesar involuntariamente sus pensamientos. Si Hunter lo descubriera, se alejaría de ella sin ninguna duda. No podía permitir que algo así sucediera; por eso, invocó los poderes que había reprimido durante más de diez años y los utilizó para resguardar sus pensamientos en lo más profundo de su mente y de su corazón, por si él aún podía leer en su interior.
Hoy, ella sería su consuelo.
Kyrian gruñó al sentir a Amanda bajo su cuerpo. Había pasado una eternidad desde que se permitiera confiar en una mujer de ese modo. Una capa de sudor cubría su cuerpo mientras abandonaba sus pechos para descender por su torso, hasta las caderas y volver a ascender. La deseaba con una intensidad sobrehumana. Deseaba cosas de ella que no se atrevía a nombrar. No debería pensar en hacerla suya y en mantenerla a su lado. Pero no podía evitarlo.
Amanda enterró la mano en su cabello y lo acercó aún más mientras él descendía, mordisqueándola desde los labios hasta la garganta y de allí hasta el pecho, donde se entretuvo en saborearla a conciencia. Su lengua se movía en círculos alrededor del endurecido pezón, acariciando y atormentando. Parecía devorarla con un ansia insaciable, como un hambriento que festejara un banquete.
Muy lentamente, descendió dejando que los colmillos la arañaran suavemente, con tanta delicadeza que Amanda no pudo más que sorprenderse. Su cuerpo ardía en cada lugar donde él posaba las manos en su camino de descenso hacia las caderas. Allí deslizó la lengua, pasándola por encima de la pelvis hasta llegar al muslo. Le separó las piernas muy lentamente y siguió lamiéndole la cara interna del muslo.
Amanda contuvo el aliento, estremeciéndose ante lo que estaba por venir. Al percibir su vacilación, alzó la cabeza para mirarlo y lo descubrió mirándola. La observaba de un modo posesivo e intenso que la dejó sin respiración. En una especie de trance, observándolo mientras él la sometía a un intenso escrutinio, vio cómo, muy lentamente y con mucho cuidado, deslizaba un dedo sobre su sexo y lo retiraba. Ella se estremeció en respuesta a su caricia. Hunter le separó los labios y la tomó en la boca sin dejar de mirarla a los ojos.
Amanda gritó ante el salvaje éxtasis que la inundó. Ningún hombre le había hecho eso antes.
Él cerró los ojos y gimió, haciendo que todo el cuerpo de Amanda temblara por la vibración. Deslizó la lengua dentro y fuera de su vagina trazando lentos círculos; Amanda se revolvía y se agitaba con cada húmeda caricia.
Kyrian se sobresaltó al paladear su sabor. Nunca había sentido un deseo tan intenso como el que sentía por esa mujer. Algo en ella sacaba a la superficie su lado más salvaje; estimulaba sus poderes de Cazador Oscuro y hacía que el animal que habitaba en él comenzara a despertarse. Esos poderes eran los que utilizaba cuando luchaba o perseguía a un objetivo. Gracias a ellos, percibía todo lo que ocurría a su alrededor a un nivel mucho más profundo. Era consciente de los frenéticos latidos del corazón de Amanda, de los pequeños temblores que sacudían su cuerpo como respuesta a las caricias de sus labios y su lengua. Sentía el placer que le estaba proporcionando; sentía en las mejillas cómo corría la sangre de Amanda a través de los muslos y su miembro latía al ritmo de esa marea. Cerró los ojos, luchando de nuevo contra el impulso de hundir los colmillos en su carne y dejar que el sabor de su sangre se deslizara por la lengua.
Amanda se aferró a él mientras Hunter seguía haciendo que se estremeciese de placer. El roce de los colmillos le erizaba la piel. Abrió los ojos y lo contempló, inmerso en lo que estaba haciendo, ajeno a cualquier otra cosa que no fuese ella. Hunter era la personificación del sexo, pensó ella. Todo su ser estaba entregado a darle placer con la misma energía, presumía, que utilizaba para perseguir a los Daimons.
Cuando alcanzó el orgasmo, resultó tan salvaje y sobrecogedor que echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un grito.
Pero aún no había acabado con ella. Hunter gruñó al sentir su satisfacción, pero no detuvo las caricias de su lengua. Al contrario, aumentó el ritmo y la fricción, como si estuviese degustando un festín.
Amanda siseó de placer.
No se detuvo hasta que ella se corrió dos veces más, apartándose tan sólo cuando dejó de estremecerse. Se incorporó entre las piernas de Amanda y avanzó sobre ella muy lentamente, como un animal hambriento y poderoso a punto de zamparse la cena. Le brillaban los ojos y los colmillos quedaban claramente a la vista con cada respiración entrecortada.
-Mírame, Amanda -le ordenó mientras le pasaba la mano por el muslo-. Quiero ver tus ojos cuando te haga mía.
Tragando saliva, ella cedió a sus deseos.
Hunter acunó su rostro entre las manos y le dio un beso profundo al tiempo que la tomaba de la mano y la guiaba hacia su hinchada verga.
Sin más palabras, ella comprendió lo que quería. Alzó las caderas y lo guió hasta su interior, despacio, centímetro a centímetro, hasta que todo su miembro la llenó por completo. Un gemido escapó de su garganta al sentirlo dentro y observar el deseo voraz que reflejaban sus ojos.
Hizo un intento de separar la mano pero él la detuvo cubriéndola con la suya. La pasión de su mirada se hizo más patente.
-Quiero que me toques mientras estamos unidos, quiero que lo sientas -le dijo sin aliento.
Amanda volvió a tragar mientras Hunter comenzaba a moverse entre sus dedos y la penetraba aún más. Dentro y fuera. Era la experiencia más erótica e increíble que había sentido jamás.
Gimieron al unísono.
Vio la expresión satisfecha en el rostro de él mientras la embestía con toda la fuerza de sus caderas.
-Oh, Hunter -balbució.
Deteniéndose, la miró a los ojos.
-No es el Cazador Oscuro el que está dentro de ti, Amanda. Soy yo, Kyrian.
Cuando comprendió lo que le estaba ofreciendo, se sintió en las nubes. La había dejado penetrar en su coraza, del mismo modo que ella le había permitido que penetrara su cuerpo. Alzando los brazos, le acarició las mejillas.
-Kyrian -dijo, con un suspiro.
Él sonrió.
-Estar dentro de ti es mucho mejor de lo que había imaginado -le confesó.
Amanda notaba los estremecimientos que sacudían el cuerpo de Kyrian.
Él bajó la cabeza y la besó con ternura mientras la penetraba con envites salvajes, a un ritmo frenético. Con fuerza y hasta el fondo. Sacando su verga para volver a penetrarla una y otra vez. Cada una de sus embestidas proporcionaban una oleada de puro placer.
-Oh, Kyrian -gimió bajo sus labios al sentir que otro nuevo orgasmo se acercaba.
Tan pronto como dijo su nombre, sucedió algo extraño; algo despertó en su interior y de repente se sintió sacudida por una descarga erótica.
-¡Dios mío! -jadeó.
¡Podía sentir el placer de Kyrian!, podía sentir cómo su vagina lo rodeaba. Como si fuesen un solo ser, lo sentía dentro y, al mismo, tiempo alrededor.
Él se esforzó por respirar, sobrecogido ante la experiencia y sosteniéndole la mirada. Amanda le acarició la espalda y sintió el roce de su mano en su propia carne. Era lo más increíble que había experimentado jamás.
Kyrian aumentó el rimo de sus caderas mientras ella se aferraba a sus hombros, ambos perdiendo todo rastro de cordura, inmersos en un estallido de deseo.
Se corrieron a la vez, compartiendo un sublime a la par que violento placer. Kyrian echó la cabeza hacia atrás y rugió mientras la penetraba una última vez. Ella gritó, agitándose entre sus brazos.
Cuando él se derrumbó sobre su cuerpo, Amanda lo abrazó con fuerza, acunándolo mientras se recuperaba. Sin muchos deseos de separarse de él, sintió cómo Kyrian salía de ella.
-¿Qué ha sucedido? -preguntó él en voz baja.
-No lo sé, pero ha sido maravilloso. Increíble. Grandioso.
Soltando una breve carcajada, alzó la cabeza y ella frunció el ceño al ver sus ojos a la suave luz de las velas. Ya no era negros, sino de un peculiar verde azulado. "
Sábado 17 de Mayo de 2008
Estos son tributos a los más grandes de todos, los super atormentados Dark hunters de Sherrilyn Kenyon. Os pongo los videos que las fans se molestan en hacer para nuestro disfrute. Estoy enormemente agradecida.
... pa muestra un botón. Porque pronto empezaré a poner escenas de ellos también.